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Fallece Emilia
Hazelip, creadora de la Agricultura Sinérgica
La
ecología empieza por reintegrar el estado de gracia
Agricultura
Sinérgica, la tierra es capaz de autofertilizarse
Apuntes
biográficos de Emilia Hazelip
El 2 de febrero de este año falleció Emilia Hazelip,
formuladora en el año 1987 de la Agricultura Sinérgica
-modelo de producción vegetal para la autofertilidad de la
tierra basado en la Agricultura Natural sin laboreo de Masanobu Fukuoka-,
escritora y materializadora de multitud de proyectos de vida autosuficiente
integrados en la naturaleza sin explotarla. Cuando nació, en
1937, las bombas caían sobre Barcelona, su ciudad natal, y
a los 18 años salió de España comenzando una
trayectoria de inquieta cuestionadora de lo establecido. Ya a principios
de los años 60 experimentó la vida comunitaria en los
albores del movimiento hippie, dándose cuenta entonces de lo
antinatural de arar y dejar la tierra desnuda; a la par quería
encontrar formas de vivir en contacto con la tierra, a favor de las
leyes de la naturaleza, reintegrando al ser humano en el ciclo de
la vida. Aprendió en fincas agroecológicas de California
y el suroeste de los EE.UU, conoció autores que enseñaban
a cultivar sin labrar la tierra (como Ruth Stout) y el sistema de
cultivo en bancales (Alan Chadwick). Mas a los 40 años sus
intuiciones encontraron cauce al conocer la obra de Fukuoka, que completó
con el marco integrador de la Permacultura. Infatigable
realizadora, despierta observadora de la naturaleza, se comprometió
a sanar el daño que el sistema agrobiológico tradicional
le ha hecho a la tierra, creando para ello métodos fundamentados
práctica y teóricamente y enseñando allí
donde se le llamaba. Se fue sin avisar, tenía tanta energía
que no parecía ir a extinguirse -un año antes, embarcada
en varios proyectos y con tanto por hacer aún nos decía
menos mal que me he programado para vivir 120 años.
Repentinas complicaciones respiratorias le llevaron al hospital donde
pocos días después, abandonada al sueño de la
noche, dejó su dimensión material para fundirse en la
conciencia.
Emilia Hazelip nació el mismo año
en que M. Fukuoka comienza a perfilar su Agricultura Natural, un
sistema agrícola sin laboreo que supuso a nivel mundial la
primera gran reforma agronómica desde que existe la agricultura.
Y tras 17 años de búsqueda personal y profesional
descubre en 1978 el trabajo de este microbiólogo y agricultor
japonés, lo que confirmó sus intuiciones sobre la
capacidad autofertilizante del suelo cuando se respeta su propia
dinámica salvaje. Así lo expresa en su vídeo
de Agricultura Sinérgica, único existente en español
sobre agricultura autofértil -editado por ella misma en abril
de 1995- en el que muestra paso a paso la creación de una
huerta-jardín comestible creada sobre un terreno de una hectárea
el trabajo de M. Fukuoka fue la prueba de que mi intuición
era válida, es decir, que el trabajo de la tierra no es necesario.
Pero cuando empecé imitándole, los resultados que
obtenía eran tan malos que rápidamente comprendí
la necesidad de modificar y adaptar su sistema a otras condiciones
culturales y climáticas como eran las de la Europa mediterránea,
así nació lo que convine en llamar Agricultura Sinérgica.
Todo está interrelacionado y unido
Emilia encontró en su modelo la agricultura
del próximo milenio, que tuvo la oportunidad de experimentar
con muy buenos resultados en países con densidad de población
elevada y escasez de medios, personalmente considero que tener
que desestructurar el suelo y mantenerlo fértil artificialmente,
cebándolo con abonos, compost, etc. es un error que se lleva
practicando desde los inicios de la agricultura y ya es hora de
remediar este fallo responsable de tantísima erosión
del planeta - insistía tajante y continuamente.
En los numerosos cursos que impartió por
toda Europa -especialmente Francia, Italia, Suiza y España-
se empeñaba en llevar a sus alumnos a entender desde una
visión global y amplia la interrelación y unidad de
todas las cosas; la originalidad de la Permacultura es que
al mismo tiempo que realiza un diseño práctico en
la materia, aprendemos a pensar globalmente, a ver conexiones. Y
cuando atravesamos el vértigo inicial de usar nuestra mente
en múltiples y simultáneas direcciones, sentimos una
paz profunda, permitiendo al cerebro funcionar con sus hemisferios
complementarios, en armonía creativa, manifestándose
aquí y ahora, sin parasitismos... Para sentirnos bien con
nosotros mismos tenemos que sentir que también el planeta
se siente bien, todo está en todo y nosotros no somos excepción.
Aunque culturalmente hemos perdido el estado de gracia, como humanos
lo podemos reintegrar y ahí empieza la ecología.
En sus cursos, el trabajo siempre fue intensivo, en 10 días
las huertas quedaban montadas, los toilets-compost, gallineros,
invernaderos y lo que hiciera falta para dejar preparado el proyecto
en sus diferentes zonas, no le asustaba las dimensiones de los terrenos
y tenía facilidad para dar la vuelta a los problemas del
lugar y sacar de ellos la fuente de recursos para el proyecto.
En los últimos años pedía continuidad en los
proyectos que ayudaba a diseñar y arrancar; al menos 3 años
aplicando los principios de la Agricultura Sinérgica para
dar tiempo a que la autorregulación pudiera darse. Eran muchos
los huertos iniciados y escasos los que, tras el inicial entusiasmo,
continuaban respetando los principios básicos tenemos
tran profundamente inculcados los esquemas convencionales de producción
y los mitos sobre las necesidades del huerto que cuesta asumir un
cambio auténticamente radical en la relación con la
tierra.

Emilia decidió ser parte de la solución
Y en sus reflexiones profundas le dolía la
realidad depredadora que el hombre con su afán explotador
ha creado, una economía basada en el crecimiento continuo
no puede mantenerse indefinidamente, no es durable. Pero admitir
esto es tener que aceptar que nuestro sistema es falso..., y, claro,
antes acabar con minorías, empezar guerras, reprimir, suprimir
pueblos enteros... que admitir nuestro error.
Su visión del futuro le llevó a un
aparente callejón sin salida , la cultura occidental
piensa en términos de recursos naturales cuando considera
las riquezas del planeta. El agua y el aire, elementos que se creían
bienes imperecederos, empiezan a ser recursos frágiles cuya
carestía es bien difícil de remediar. Por eso cuando
se analizan profundamente las consecuencias de la explotación
planetaria nos embarga la tristeza... es como un duelo hacia la
vida, hacia nosotros y nuestros seres queridos. ¿Qué
se puede hacer?, ¿cómo ser de nuevo parte íntegra
de la vida planetaria? ¿cómo extraernos de una economía
inmoral y parásita?, ¿cómo impedir este genocidio
planetario, este suicidio colectivo?
Pero Emilia encontró la puerta en sí
misma, decidió ser parte de la solución, hacer de
su vida un ejemplo de retorno a las leyes naturales, trabajar a
favor de la vida generando alternativas reales a un modelo de convivencia
con uno mismo, los demás y el planeta insostenible -parasitario
diría ella. Su entusiasmo y la confianza en que es posible
vivir lo que se anhela resultaban contagiosos. Diez años
atrás convivimos en una finca cercana a Madrid en la que
impartió algún taller y compartíamos su afán
creativo: en aquel entonces nos proponía redactar su pendiente
Manual de Agricultura Sinérgica en forma de comic para que
cualquiera pudiera usarlo. Madre de dos hijas y feliz abuela de
tres nietos (la última nació tras la partida de Emilia),
solía decir que ellos eran su prioridad.
A raíz de su muerte, alumnos
franceses e italianos han creado en internet un foro: (http://it.groups.yahoo.com/group/EmiliaHazelip/)
y elaboran una página donde encontrar sus textos, trabajos
y conocimiento, asimismo se prepara un libro de próxima edición
con sus escritos, colaboraciones, fotografías de proyectos,
etc, una recopilación de todo lo que dejó e hizo en
sus bien aprovechados 65 años de vida. Quiso dejar un legado
útil, posar su huella creativa y respetuosa sobre la tierra;
algo que ha logrado con su incansable motivación y su entrega
al conocimiento de los auténticos procesos naturales. Esperemos
que su ejemplo y enseñanza nos recuerden que es posible vivir
como nuestro corazón anhela.
Texto: Mar Lana y Jesús Mier
Fotos: Jesús Mier

Agricultura
Sinérgica, la tierra es capaz de autofertilizarse
La Agricultura Sinérgica es un sistema que
permite al suelo mantenerse salvaje a pesar de estar cultivado,
pero con ciertas adaptaciones como pueden ser el uso de máquinas.
La Sinergia implica el funcionamiento dinámico y concertado
de varios órganos para realizar una función. Así
como en nuestro organismo todo el sistema y sus elementos funcionan
interrelacionados y con coherencia, esta sinergia tiene también
lugar entre la tierra y los microorganismos que la habitan enriqueciéndola
o entre las legumbres y las bacterias fijadoras del nitrógeno
atmosférico o en la asociación entre plantas que se
benefician mutuamente. Este sistema de agricultura natural protege
el ecosistema del suelo permitiendo a la tierra mantener sus capas
propias, sin agitarla ni revolverla, entendiendo que la tierra tiene
capacidad de autofertilizarse.
4 principios de la A.S. o ley de la sinergia:
1.- No arar la tierra
2.- No abonar, la autofertilidad de la tierra es el abono
3.- No utilizar tratamientos químicos
4.- No comprimir el suelo
Para crear el huerto se hacen bancales de 120 cms
de ancho, 50 cm de altura y alrededor de 80 cm de separación
entre ellos, cubiertos con acolchado ya sea de paja, lana, cartón
o restos orgánicos que actúan como un filtro protector
entre la superficie de la tierra y los gases atmosféricos,
la fuerza desecante del sol y la compactante y erosiva de la lluvia
y el viento. Cobertura que también actúa como abono
de superficie alimentando la tierra de arriba abajo. Así
se establece en el suelo un equilibrio perdurable entre sus habitantes,
sean lombrices labradoras de las profundidades, lombrices rojas
del mantillo o los billones de toda clase de seres microscópicos
vegetales o animales que viven y mueren en su seno. En ningún
momento se les traumatiza con cambios en su hábitat.
Imitar lo que hace la naturaleza implica dejar la
tierra siempre cubierta con un acolchado, sólo abierto en
los espacios o líneas de siembra, que se va transformando
en mantillo, en humus. Para que la tierra disponga de materia orgánica
dentro de sí, sin que haya necesidad de enterrarla, siempre
se dejan descomponer dentro las raíces, excepto las que se
cosechan. Estos restos participan en la flora intestinal de la tierra
y esta permite a su vez la nutrición de las plantas. Cuando
la fertilidad de la tierra no se pierde a causa de la erosión,
no hacen falta compensaciones constantes en forma de cualquier clase
de abono, como compost o estiércol.
Apuntes
biográficos de Emilia Hazelip
Nace el 18 de julio de 1937 en Barcelona y muere
el 2 de febrero del 2.003 en Carcassonne (Francia)
1955-1960. Estudiante de Filosofia y Bellas Artes en las Universidades
de París y Boston
1961 Viaja a México aprendiendo el telar tradicional en tierras
mayas.
1962-1971 Aprendizaje en fincas agrobiológicas de California
y el suroeste
de los E.E.U.U.
1967 Nace su primera hija.
1971-1976 Participa en Tarragona en varios proyectos de comunidades
rurales y vive en el sur de Francia el movimiento de vuelta a la
tierra.
1973 Nace su segunda hija.
1977 Descubre el trabajo del microbiólogo y agricultor Masanobu
Fukuoka y
comienza un estudio de adaptación agrícola a los principios
de la agricultura
autofértil para el clima mediterraneo/templado, que finalmente
denomina Agricultura
Sinérgica.
1979 Estudios para el Brevet Profesional Agrícola. Investigación
en el trabajo de
Masanobu Fukuoka, estableciendo contacto con otros estudiantes.
1983 Fundación de la Asociación Las Encantadas con
el objetivo de promulgar y
experimentar agriculturas innovadoras.
1984 Descubre los libros de Permacultura y organiza en Francia el
primer curso
europeo de Diseño de Permacultura. Desde Las Encantadas se
traducen al
francés los primeros documentos de Permacultura.
1985 Conferencia en Barcelona sobre la Permacultura organizada por
la revista Integral
1986 Organiza un nuevo Curso de Permacultura con Lea Harrison.
1987 Enseña Permacultura y las técnicas de Agricultura
Sinérgica en Europa Latina.
1988-1991 Proyecto pedagógico en la Escuela La Prairie de
Toulouse (Francia). Proyecto pedagógico y ecológico
urbano para niñas subvencionado por el
Ayuntamiento de Ramonville (Toulouse). Recibe el Diploma Profesional
de
Diseño en Permacultura
1992-1995 Diseña un huerta pedagógico y experimental
en los Alpes marítimos (Francia).Viaja a Escandinava, Canadá.
y EE.UU. impartiendo cursos.
Abril de 1995 edita su vídeo sobre la Agricultura Sinérgica,
donde muestra paso a paso la fórmula de montar un huerto
según este sistema.
1996-1998 Trabaja en los campos de sedentarización bosquimanos
en el desierto africano del Kalahari enseñando la agricultura
a un pueblo de recolectores. Huerto / taller de aprendizaje en Le
Cun du Larzac (Francia). Consejera responsable de la
sección Permacultura de la Red de Ecovillas de Francia. Giras
eco-
pedagógicas internacionales. Propuesta de la Fundación
Toyota para elaborar
una tesis con Masanobu Fukuoka como tutor con el titulo: "The
Global
Environment and the potential for Human Survival"
1998-2003 Cursos para crear proyectos sostenibles en España,
Italia, Suiza, Francia.
Colaboradora de revistas especializadas como Rehabitar o La Fertilidad
de la tierra.
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