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ntramos
en el segundo año de andadura de La Osa y lo celebramos llegando
hasta Euzkadi, un nuevo paso en el objetivo de unificar la escena
de vida natural de nuestra Cordillera Cantábrica. Sabemos
que el contacto con el País Vasco nos enriquecerá
a todos, pues estas tierras norteñas son punta de lanza de
numerosas iniciativas pioneras.
Así
que nuestras páginas, cada número más abundantes
y llenas de color, acercarán otros proyectos bien consolidados
que nos inspiren y entrelacen para facilitarnos el camino. Y más
ahora que la autovía del Cantábrico es casi una realidad,
hay que conseguir que las cosas bien hechas en nuestras tierras
se conozcan y encuentren apoyo. Existen en el norte muy buenos proyectos,
la mayoría solitarios debido a la montañosa orografía,
mas el descomunal esfuerzo que hacemos cada día para llevarlos
adelante sería menor si compartiéramos, nos acercáramos
y colaborásemos unos con otros. Me vuelvo loco buscando materiales
para bioconstruir mi casa, ¿y si contacto con alguien que
ya la ha terminado? Buscamos esa cooperación y tenemos vocación
de conectores porque hemos dejado de nadar contracorriente. Mas
de poco nos sirven las buenas palabras si los que estamos en lo
mismo no nos apoyamos ni con pequeños gestos.
Vivir en armonía es sentir y contemplar
la naturaleza con sus ciclos y sus cambios pues las mismas transformaciones
se producen en tí. Que tu imagen no se refleje en ese gran
espejo es sólo una ilusión que se diluye con la consciencia.
La Osa se sumerge en cada estación experimentando lo que
sucede adentro y afuera. Posa la mirada en tu interior y notarás
que en esta época la sangre se altera y, tras la hibernación,
el impulso de la primavera te abre como a una flor. Confía
en la vida, confía en tí y nada con la corriente porque
quien no se atreve no pasa la mar.
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