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ECONOMIA DEL TRUEQUE,
¿se puede reciclar el dinero?
¿Podrías imaginar una sociedad que reciclase
el dinero , en la que cada uno cubriera sus necesidades al intercambiar
aquello que mejor supiera hacer? Esta filosofíae es el motor del
trueque. Ancestral sistema de intercambio que renace hace 3 años
a través de una Red Global en Argentina y que ya funciona en España.
Para conocer de cerca este modelo de economía solidaria, estuvimos
en el club del trueque de Zarauz.
uchos
culpan de sus males a la economía, unos pocos responsabilizan
al sistema capitalista, pero casi nadie se detiene a pensar que
el dinero, como el agua, es un bien cada vez más escaso y que
tenemos que encontrar un modo de recilarlo». Esta frase, extraída
del libro Reinventando el mercado, de Horacio Covas
y Carlos De Sanzo, creadores hace 3 años en Argentina, junto
a Eduardo De Sanzo y Rubén Ravera, de la denominada Red
Global del Trueque, sirve como punto de partida de la filosofía
del trueque. Comprometidos durante años con la ecología y el reciclaje,
este grupo de amigos dependían sin embargo de las subvenciones
para avanzar en su trabajo. Así fue como Carlos De Sanzo, inventor
de juegos de ingenio, propuso utilizar el trueque para superar
la dependencia del dinero , «un enojoso intermediario entre el
hombre y sus necesidades», como se dice en el citado libro. El
primer club de trueque de la Red Global se formó con 15 personas;
actualmente y sólo en Argentina existen unos 100.000 socios que
integran más de 2.000 clubes, iniciativa que se ha extendido a
otros países vecinos como Brasil, Bolivia, Chile y Uruguay.
En España, la Red llega hasta nosotros de la mano
de Eduardo Troncoso quien en marzo de 1997 crea con 5 socios el
Club del Trueque de Zarautz, pueblo costero de Gipuzkoa. Un año
despúes, el número de socios asciende a 50 personas.
Charlamos
con Eduardo y Libe, miembros de este club pionero, para conocer
de cerca esta forma de intercambio. «Es un sistema de autoayuda
empresarial y solidaria -nos comentan- que no busca el lucro sino
mejorar la calidad de vida sin depender del dinero». Su metodología
recupera una práctica ancestral como es el trueque recíproco,
que se ha practicado y aún se practica en muchos rincones del
mundo. Pero se ha dado un paso más, evolucionando hacia un trueque
multirrecíproco que ayuda a superar ciertas limitaciones. El trueque
multirrecíproco facilita el intercambio sin necesidad de que
se junten dos personas que buscan justamente lo que cada una ofrece.
Para ello cada club emite unos bonos de intercambio, que en Argentina
se llaman créditos mientras en Zarautz se le ha dado el
nombre de Nodine (de no dinero). A primera vista esta herramienta
de intercambio y el dinero formal se asemejan. Pero Eduardo y
Libe nos aclaran la diferencia «El dinero formal es escaso,
como el agua, y tiene un valor propio con el que se especula,
además de estar sustentado por los bancos centrales de cada país,
sin embargo en el trueque el instrumento de intercambio es emitido
por el propio club y se sustenta en el trabajo de los socios.
Lo ideal sería que la confianza en la palabra fuera la única herramienta
de intercambio».
Ventajas e inconvenientes
Una de las ventajas de este sistema es que pone en contacto directo
a productores y consumidores sin necesidad
de utilzar el dinero. Además todos los socios se consideran prosumidores,
término extraído del libro La tercera ola de Toffler, que viene
a decir que cada persona produce un artículo o un servicio y a
la vez consume lo que otros miembros ofrecen en la Red. Una ventaja
más es que el trueque valora lo que el mercado no valora.«Una
persona que sabe tejer calcetines no puede competir con grandes
fábricas dentro del mercado, pero puede, sin embargo, ofrecer
fácilmente su mercancia en un club. Hay que sacar a relucir el
currículum oculto que todos poseemos, ese que no interesa al sistema
formal».
Un error habitual es acudir al club con la esperanza
de obtener un puesto de trabajo. Pero como explica Eduardo «no
es el club quien ofrece un puesto de trabajo sino el propio socio
quien tiene que ofertar un servicio o un producto» También
puede suceder que se produzcan distorsiones personales o ideológicas
incompatibles con la filosofía del club, como es la intención
de utilizar el trueque con fines especulativos. A menudo sucede
que los socios no saben qué ofrecer al mercado del trueque, por
lo que es muy importante la participación de los miembros en los
Circulos de Calidad y Autoayuda, que colabora a encontrar ese
currículum oculto y sirven para controlar la calidad de los productos
y servicios ofertados.
En proceso de expansión
En Argentina, además del importante número de personas que intervienen
en el trueque se ha llegado a un intercambio equivalente a 8 millones
de dólares al mes. Se están incluso construyendo casas mediante
este sistema y hay algunos socios que cubren el 70 u 80 % de sus
necesidades a través del trueque.
Antes de surgir el club de Zarautz existían ya
en España otros en Madrid, Ibiza, Cataluña y Burgos, grupos que
utilizan el trueque como sistema de intercambio
pero que no forman parte de la Red Global. Asimismo y partiendo
de la experiencia de Zarautz se ha formado otros como el de Tenerife,
Las Palmas y Pamplona, aunque este último grupo tampoco ha querido
formar parte de la Red Global. Eduardo cree que esto es un error,
«porque se cierran en sí mismos», y defiende la conocida
frase de pensar globalmente y actuar localmente. «Las ideas de
red y comunicación son importantes; no hay más que ver las posibilidades
que ofrece Internet» También han contactado con los clubes de
trueque que se encuentran en Holanda -más de cien- y que al conocer
la Red Global de Trueque han entrado a formar parte de ella.
Al escribir este artículo van surgiendo novedades
como la posibilidad de que se creen nuevos clubes en Gipuzkoa
(San Sebastián, Urnieta, Rentería y Lasarte), además del interés
que ha suscitado este sistema en el ayuntamiento de Astigarraga,
un pequeño pueblo guipuzcoa–no. «Comenzar un club de trueque
no es muy difícil -comentan Libe y Eduardo- está al alcance de
todo aquél que quiera hacer algo por alguien. Siendo el objetivo
final de la Red Global del Trueque llegar a todo el mundo, especialmente
a las personas que cuentan con menos recursos». Para acabar,
recogemos estas sabias palabras íntimamente ligadas a la filosofía
del trueque: «Sólo cuando se haya talado el último árbol; sólo
cuando se haya envenenado el último río; sólo cuando se haya pescado
el último pez; sólo entonces, descubrirá el hombre blanco que
el dinero no es comestible» Profecía de los Indios Cree.
Texto y fotos: Imanol García y Elena
Eguiguren
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Cómo formar parte de un club
El funcionamiento es muy sencillo: cuando alguien
quiere entrar al club, no tiene más que rellenar un formulario donde,
aparte de sus datos, señala lo que quiere ofertar (bienes o servicios).
De esta manera, el nuevo socio pasa a formar parte de la lista del
club, donde se recoge el total de los miembros con sus teléfonos,
direcciones y servicios o productos que ofertan. Para realizar un
intercambio basta con echar mano de la lista o acudir a alguna de
las reuniones en las que cada miembro da a conocer qué es lo que
hace y qué es lo que necesita, pactándose así el intercambio. Al
nuevo socio se le entrgan unos cuantos nodines (en el caso de Zarautz)
para facilitar su integración en este sistema. Por otro lado, con
el fin de que haya una comunicación más fluida y un lugar para el
intercambio, existe un mercado que funciona periódicamente. En cuanto
a los precios (en la moneda del trueque), se establecen libremente,
pero lo normal es que e asemejen a los del mercado convencional.
Las ofertas del club de Zarautz van desde sesiones de masaje o estancias
en una casa rural hasta confecciones artesanales de jerseys o de
retablos de madera en relieve. En la actualidad el intercambio de
servicios es bastante superior al de productos.Se echa en falta
una oferta más amplia de productos básicos. Quizas por eso, aunque
cada vez hay más socios, el número de intercambios es todavía escaso.
I. G. y E. E
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¡QUITATE LA VENDA!
Por su dignidad, comercio
justo
Los productores del Sur no tienen derecho
a la palabra. Están mudos. Los intermediarios hacen oidos sordos.
Y nosotros, los consumidores, permanecemos ciegos.
uítate
la venda! Por su dignidad, comercio justo, esta es una de las últimas
consignas lanzadas por Inter–món, organización pionera en la promoción
y defensa del Comercio Justo y el Consumo Responsable. La mayoría
de los consumidores españoles todavía ignoran que muchos de los
productos que disfrutan cada día en sus casas, sin ningún remordimiento,
han sido elaborados por personas que trabajan por sueldos miserables
y en condiciones denigrantes.
No debe resultar extraño. El Comercio Justo llegó
a España en
1986, con casi 20 años de retraso respecto a otros países europeos.
Sin embargo, las cosas han cambiado tanto que en 1997 se han cosechado
y distribuido recursos de Comercio Justo que superan los 700 millones
de pesetas. Estas cifras se han alcanzado en gran parte gracias
a los 44 puntos de venta permanentes que mantiene el conjunto de
los 21 miembros de la Coordinadora Española de Comercio Justo, organización
que ha hecho suyo el mensaje de estimular actitudes positivas en
favor de un mundo más solidario. En cualquiera de estas tiendas
podrás encontrar artesanía de Perú, ron de Cuba, café de Uganda,
plátanos de Ecuador o azúcar de Brasil, ayudando así a mantener
relaciones equitativas entre el Norte y el Sur y garantizando el
respeto a los productores y a su entorno.
Justicia con el tercer mundo
Las principales claves del Comercio Justo son: salario digno por
el trabajo realizado, rechazar la expotación laboral infantil, que
los hombres y las mujeres reciban el mismo salario por el mismo
trabajo, que el proceso de producción respete el entorno social
y el medio ambiente.
Asimismo, el Consumo Responsable exige que el consumidor
sepa en qué condiciones y quién ha producido el artículo que compramos,
información que le faciltará la tienda o empresa comerciaizadora,
que a su vez se habrá ocupado de elegir aquellos productos que aseguren
una vida digna a sus productores.
Estos
puntos, prestados por Intermón a toda persona con un mínimo sentido
de la ética y la equidad, pretenden que tomemos conciencia de unos
datos que a estas alturas del siglo XX resultan absolutamente estremecedores.
Más de 600 millones de personas en todo el mundo carecen de las
condiciones mínimas que les garantizen, no ya el desarrollo, sino
la propia supervivencia. La situación de esos cientos de millones
de personas condenadas a la pobreza se agrava día a día, ante el
aumento del desequilibrio entre el llamado Tercer Mundo y nosotros,
los afortunados habitantes del Primer Mundo. Un último dato que
resulta esclarecedor e inaceptable por más tiempo: el 80 % de los
recursos del planeta están en manos del 20 % de sus habitantes,
que viven en los países más desarrollados.
Afortunadamente, estos datos no son irreversibles.
Intermón, pero también Solidaridad Internacional,
Emaús-Erein, Equimercado, Medicus Mundi, Federación
Setem o Ideas, algunas de las 21 organizaciones españolas
que promueven el Comercio Justo, saben que en la Tierra existen
suficientes recursos para todos, por eso trabajan para proporcionar
a las poblaciones del Subdesarrolladas los medios que les permitan
alcanzar la autosuficiencia y conseguir por sí mismos su propio
desarrollo. Una de las principales iniciativas de Intermón es colaborar
económica, técnica, y organizativamente con las poblaciones de países
de Africa, América Latina y Asia canalizando la ayuda solidaria
que aportan más de 80.000 colaboradores y voluntarios que permiten
la realización anual de unos 200 programas de desarrollo.
Una de las principales iniciativas de Intermón
es colaborar económica, técnica, y organizativamente
con las poblaciones de países de Africa, América Latina
y Asia canalizando la ayuda solidaria que aportan más de
80.000 colaboradores y voluntarios que permiten la realización
anual de unos 200 programas de desarrollo.
La próxima vez que te tomes un café, te comas un
plátano o te pongas alguna prenda de vestir, no estaría mal que
te preguntaras ¿en qué condiciones fue cultivado o producido? ¿qué
salario cobró el trabajador?, ¿ hubo discriminación hacia la mujer?,
¿se utilizó mano de obra infantil? o ¿se contribuyó a agotar los
recursos naturales? Es una idea. Siempre mejor que permanecer ciegos,
sordos y mudos.
José A. Mayo
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Intermón
Departamento de Comercio Justo
Polígono Industrial de Alboraya 5,
C/ 26-Nave 6 46120 Alboraya (Valencia)
Tel: 96 - 356 39 24
Tiendas de Comercio Justo
Applewoods. C/Cabrales nº 45 33201 Gijón.
Tel. 985- 34 88 42
Un solo mundo. Sta Lucía, 11. Gijón.
L´arcu la vieya. Postigo Alto 14, bajo. Oviedo |
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