|
LOMBRICULTURA,
reproduciendo el
humus de los bosques
Aplicando el ingenio a la naturaleza,
se pueden aprovechar materiales de deshecho como los estiércoles
-que los ganaderos vierten a los arroyos- y crear empresas sostenibles
que colaboren a mantener los ríos libres de contaminación
transformando los residuos orgánicoss en abono natural. Esto
hace la Lombricultura, que se sirve de millones de lombrices para
acelerar el proceso de la naturaleza y reproducir el humus que existe
en los bosques, excelente abono natural para tierras de cultivo
o para recuperar zonas degradadas de la naturaleza
n
Grado (Asturias) se encuentra una de las escasas empresas españolas
que actualmente dedican su trabajo a realizar este proceso de tranformación
natural. Santiago Martínez Cañedo nos relata con verbo
ágil los principios de la lombricultura y la razón
que le llevó a poner en marcha hace 10 años este proyecto
familiar, «nos servimos de la lombriz roja de California,
que es el producto de cruces genéticos de las 8.000 variedades
conocidas de lombriz. Esta lombriz vive hasta 16 años en
su hábitat , tiene 5 corazones y 6 riñones y son hemafroditas
incompletos, es decir, necesitan dos individuos para fecundarse,
pero los dos ponen huevos. En laboratorio a 21º de temperatura
y 80 % de humedad pondrían un huevo cada 7 días y
de cada huevo nacen 4 lombrices».
En un valle de clima suave como éste
de La Mata, se duplican cada 3 meses. Necesitan una concentración
muy alta de materia orgánica para sobrevivir, medio en el
que son depuradoras perfectas. La calidad del humus depende de la
materia prima utilizada. Lo mejor es que el estiércol sea
natural, compostado durante un año y que exista un equilibrio
entre proteína y fibra. «El de mayor calidad es el
de la vaca que pasta en los montes y que duerme sobre camas de helecho,
no el de la vaca estabulada y alimentada con piensos-continúa
Santiago. Nosotros utilizamos estiércol de las vacas de media
montaña, alimentadas con forrajes propios, pastos y piensos
y además disfrutamos de unas condiciones ideales para la
lombricultura, con una humedad media del 80% »
Características
del humus
El humus favorece la circulación
del agua, el aire y las raíces, aumenta la permeabilidad
de la tierra y su capacidad de retención de agua, volviéndose
más esponjosa y menos sensible a la sequía. El uso
de este abono natural aumenta el intercambio de iones y regula la
nutrición de la planta, facilitando la absorción de
los elementos fertilizantes a través de las rizomas de las
raíces. Su valor fertililzante reside en los dos billones
de microorganismos que contiene cada gramo de producto, lo que contribuyen
a reestablecer el equilibrio biológico del suelo roto y su
capacidad de producción vegetal.
En
una extensión de aproximadamente una hectárea se distribuyen
varias tiras de unos 10 metros de largo por un metro de ancho repletas
de estiercol que ha sido compostado durante un año y que
millones de diminutas alargadas lombrices rojas van transformando
en humus . «La lombriz come al día el equivalente a
su peso, es inútil darle más, y además es capaz
de reciclar el humus hasta tres veces -apunta Santiago mientras
abre el estiércol y nos muestra incontables anélidos.
Con sentido común y medios naturales conseguimos que el proceso
no cese. Cuando vamos a sacar el humus para llevarlo a la máquina
secadora, rastrillamos las impurezas, dejando el humus puro y las
lombrices. Entonces colocamos en el centro de la banda estiércol
fresco, de esta manera todas acuden a él. Recogemos el humus
y a ellas las colocamos en el nuevo estiércol, hasta el año
que viene. A pesar de que los estiércoles son ácidos,
el humus es neutro, tiene un PH7. ¿Cómo es posible?.
Esto no lo hacen las lombrices, es la flora bacteriana del propio
humus la que hace este trabajo de neutralizar la acidez. Tenemos
un censo de aproximadamente 200 millones de lombrices, esto se mide
por los 2 cm cuadrados de lecho, donde habitan 100.000 lombrices
entre adultas, jóvenes y huevos».
Descontaminación
y recuperación de espacios
Cuando
entramos a la nave donde se seca y envasa el humus, encontramos
una ingeniosa máquina de secado y envasado que ellos mismos
han tenido que diseñar al no encontrar ninguna igual en España.
Santiago se puso manos a la obra y, tras numerosos ajustes y reajustes,
dio con el principio físico del lecho fluidificado, consiguiendo
que funcionase una máquina casi artesanal de bajo consumo
energético. «Tenemos una pequeña industria con
el círculo cerrado, es decir, somos autosuficientes ya que
entra la materia prima, el estiércol, y sale el producto
envasado, no dependemos de nadie. Además, gracias al tesón
y al esfuerzo de estos diez años hemos conseguido autofinanciarnos
e introducir el producto en el mercado. Yo siempre supe que esto
era futuro y por eso le he echado valor y mucho ánimo. Además
vemos un cambio grande en el sentido de que el humus se está
utilizando en zonas de recuperación de espacios como canteras,
minas de cielo abierto, taludes de carreteras, repoblaciones forestales,
porque se está recomendando en estos casos usar abonos naturales
que ayuden a la tierra a recuperarse».
Este abono natural contribuye además
a aprovechar los estiércoles que los ganaderos finalmente
vierten a los ríos y arroyos de nuestro valles contaminando
aguas y acuíferos. Martínez Cañedo recicla
con su producción de humus una tonelada anual de estiércol
y confían en absorber en el futuro muchas toneladas más.
Mar Lana
|
|
La agricultura ecológica
es aquella que obtiene frutos sanos, equilibrados y nutritivos mediante
sistemas de cultivo que mantengan y acrecienten la fertilidad y
salud de la tierra. No utiliza productos químicos sintéticos,
ni manipulación genética y resulta rentable para el
agricultor gracias a la creciente demanda de estos productos naturales
en el mercado.
o
se practican monocultivos, ni se fuerza a la tierra, ni se explota
su capacidad de producir alimentos a la postre insípidos
y de baja calidad nutricional, ni se utilizan fertilizantes ni se
la hace dependiente de los llamados «tratamientos de protección».
Se trata de una agricultura sana para los agricultores, los consumidores
y para el planeta.
Nuestro país, gracias a la situación,
clima y calidad de las tierras tiene grandes posibilidades para
ser uno de los principales proveedores europeos de productos biológicos.
Es de valorar el rápido crecimiento que este mercado ha registrado
en los últimos años y el potencial y capacidad que
tenemos de desarrollo. Hemos pasado de 4.235 ha en 1991 a 152.100
en 1997. En sólo 7 años hemos multiplicado por 35
la superficie de hectáreas dedicadas al cultivo biológico.
Esta producción mueve ya una cifra respetable, alrededor
de 5.000 millones de pesetas. Sin embargo, debido principalmente
a la falta de información sobre las bondades de estos productos,
la mayor parte (casi el 90 %) se exporta.
Por comunidades autónomas, las que representan
mayor número de hectáreas son Castilla-León,
Andalucía, Asturias y Aragón, aunque si valoramos
la importancia del tipo de cultivo el orden sería Andalucía,
Aragón, Cataluña, Navarra y Valencia.
En
Europa la superficie dedicada a este tipo de agricultura natural
es de casi 1.800.000 ha, el 8´45 % de las cuales se cultivan
en España. Las producciones más cotizadas en el mercado
son los cítricos, las frutas y hortalizas, los cereales y
leguminosas. En cuanto a los productos transformados: el vino, el
aceite, las conservas vegetales y los zumos. Según una reciente
encuesta realizada en España, cerca de dos tercios de los
consumidores españoles conocen o han oído hablar de
los productos biológicos. El perfil de los consumidores bio
son personas de nivel social económico medio, en una franja
de edad comprendida entre los 35 y los 49 años.
El consumo de productos biológicos
crece en Europa
En Europa el consumo de productos biológicos
alcanza en algunos países como Dinamarca cerca del 18 % del
total de la alimentación, seguida de Austria con un 12 %,
y de Suiza y Suecia con un 7%. Alemania con un consumo de 2´5
% mueve 5.500 millones de marcos (unos 410.000 millones de pesetas)
y no está lejos de equipararse al consumo de Austria, lo
que la situará en un volumen de ventas de 25.000 millones
de marcos (más de 2 billones de pesetas).
El caso de Dinamarca es ejemplar. El año
pasado, a demanda de un grupo de diputados, este país inició
un proceso que podría culminar con la práctica desaparición
de pesticidas. Se prevee que la transición a la agricultura
biológica podría ser completa en el año 2.010.
Estudios realizados en todo el mundo demuestran
que las nuevas tendencias del mercado van hacia un tipo de consumo
más racional. Las nuevas generaciones empiezan a reclamar
alimentos más respetuosos con la naturaleza y no contaminados.
La tendencia empieza a ser consumir productos biológicos
no sólo por salud sino también por el interés
de colaborar con la descontaminación del planeta.
Montse Arias. Asociación Vida Sana
|