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La madera es el material más
noble que la especie humana ha utilizado tanto en la industria como
en la construcción. Y problablemente es la única materia
prima renovable que se utiliza a gran escala sin dañar el
medioambiente. Sin embargo el incremento del uso en la construcción
de materiales contaminantes como el hormigón, los plásticos,
el pvc y los aceros está disminuyendo en la actualidad su
utilización. Ofrecemos en este artículo algunos consejos
naturales para conservar la madera y conseguir su durabilidad.
n
bosque ordenado permite la tala periódica de árboles
sin que éste se extinga ni deteriore, cuidando cortar solamente
el volumen de madera que ha producido la masa forestal en un año.
Sin embargo, un bosque que evoluciona libremente, sin intervención
humana, acaba conservando gran proporción de pies enfermos,
viejos, partidos, derribados por el viento, etc. Pero en los bosques
ordenados, las masas tienen una producción constante o creciente,
y su volumen en pie no disminuye.
Promovida
por la ONU, se está ultimando una negociación a nivel
mundial que impedirá el comercio de madera que no provenga
de bosques gestionados con un criterio perdurable. Este hecho cobra
especial relevancia, hoy más que nunca, en las zonas tropicales,
fuertemente agredidas por los intereses muchas veces ajenos a la
industria maderera. La repoblación en zonas donde ha desaparecido
el bosque proporcionará abundante madera para el futuro.
Asimismo, el aumento de rendimiento logrado con la mejora genética
(híbridos) ayudará a garantizar la disponibilidad
de madera para generaciones futuras. En este sentido, la industria
de la madera debiera ser la más interesada en conservar y
mejorar los bosques, protegiendo los valores de equilibrio ecológico
del planeta de la materia prima con la que trabaja.
Un
producto
ecológico
Los recursos naturales empiezan a verse como un
bien que ha de administrarse sabiamente, puesto que ha de ser la
herencia para las futuras generaciones. Los factores que contemplan
el desarrollo sostenible de la madera se podrían resumir
en los siguientes. Ahorro energético: la energía necesaria
para su fabricación es nula ya que el árbol utiliza
la solar (función clorofílica). El consumo de energía
en el proceso de transformación de la madera es muy inferior
cuando se compara con los del acero, aluminio o cemento: 1 tonelada
de madera 430 Kwh, 1 tonelada de acero 2.700 Kwh, 1 tonelada de
aluminio 17.000 Kwh. Respeto al medioambiente y equilibrio ecológico:
el aprovechamiento de los bosques ordenados conjuga el aspecto productivo
con el respeto al medioambiente y la conservación del equilibrio
ecológico. La tecnología desarrollada permite procesos
de fabricación en los que se han incorporado los más
sofisticados controles para asegurar la calidad en todas sus fases
y en el producto final, así como para evitar el deterioro
del medio ambiente.Reciclabilidad y ahorro de materia prima:
una vez finalizado su ciclo de vida, la madera se recicla o se revaloriza
como abono o energía calorífica sin contaminar el
medio ambiente. Las mejoras en las técnicas de fabricación
y los nuevos productos aprovechan todos los residuos. Se puede hablar
de un aprovechamiento integral de la madera, incluso la corteza
se usa transformándola en energía.
Cuándo
talar
el árbol
Un factor muy importante, y poco tenido en cuenta,
para que la madera resista a través del tiempo a los agentes
bióticos y abióticos es talarla respetando los ciclos
naturales,como hacían nuestros abuelos. El flujo de la savia
del árbol -la savia asciende por la masa leñosa de
la albura del tronco hacia las puntas de las ramas, y desciende
por el lúber (corteza interior) a las raíceses- está
influido por la luna , como las mareas y la circulación linfática
humana. Con
el otoño, al declinar el sol, la circulación de la
savia se minimiza. Si hacemos coincidir el ciclo solar de noviembre,
diciembre y enero, el ciclo lunar en cuarto menguante y el ciclo
diario ajustado a las últimas horas de la tarde, la circulación
de la savia por el árbol se minimiza hasta ser casi nula,
siendo este el momento óptimo de talar los árboles
para su posterior empleo en estructuras, cerramientos, ventanas,
puertas, entarimados, parqués, etc. Eso sí, hay que
estar atentos a que nos sorprendan temperaturas elevadas -como está
ocurriendo en los últimos inviernos ante la variación
del clima terrestre- y la actividad de la savia tome vitalidad.
Existe otra versión arraigada en la sabiduría tradicional
que sostiene que los árbles de hoja perenne y hoja redonda
(haya, aliso, abedul, chopo) se talarían en creciente, mientras
los de hoja alargada (roble, fresno, manzano, plátano) se
talarían en cuarto menguante.
Tenemos el propósito de que, con el tiempo,
estos conocimientos tradicionales sean sometidos a rigor científico
en laboratorios pues nuestros antepasados deberían ser tomados
como dignos puntos de referencia.
Protección
natural
de la
madera
Cuanta
más savia circule através de la madera, más
nutrientes tendrá y será más propensa al ataque
de los hongos y xilófagos, que encuentran el medio ideal
para alimentarse y reproducirse. Cuanta más humedad tenga
y menos aireada esté, será más propensa al
ataque de los hongos que, en cuestión de semanas y a veces
de días, infectan la madera que va perdiendo resistencia
mecánica y a veces resulta inutilizable por completo. Según
diersos estudios, la madera que tenga menos de un 18 % de humedad
no es atacada por los xilófagos (a excepción de la
carcoma grande). Se está investigando con madera recién
serrada el tratamiento térmico, introduciéndola en
calderas especiales, con calor y sin oxígeno, para que libere
los nutrientes y conseguir su durabilidad y protección natural.
En épocas pasadas era muy empleado el transporte
de madera por río, este hecho favorecía sobre todo
a los troncos de origen frondoso. La corriente de agua arrastraba,
a través de los vasos comunicantes, los nutrientes del tronco.
Efecto parecido se consigue colocando la madera en estanques y lagos
de agua más bien pura.
Protectores
naturales
Para preparar óptimamente la madera, debemos
dejar que el tronco permanezca unos cuantos meses en el bosque y,
después de serrado, apilarlo de manera que esté bien
aireado y permitir que el viento y el calor del sol no directo vayan
secándolo naturalmente. Además, podemos secar la madera
en un secadero de vapor de agua y elegir la especie idónea
para cada intervención a realizar. También habremos
de protegerla de los agentes atmosféricos con productos naturales
comercializados o de elaboración casera: aceite de linaza,
esencia de trementina natural, resinas y lacas naturales, esencias
de arbustos, cítricos y otras plantas aromáticas,
ceras, etc.
Si compramos la madera serrada y no disponemos
de suficiente garantía de su procedencia, ciclo de tala y
cuidados, podemos realizar un tratamiento de sal de bórax
con agua (proporción 1/8), diluyendo la sal a 90 grados centígrados.
Se puede aplicar a brocha, pero resulta mucho mejor su inmersión
en una bañera o caldera calentada a base de gas o residuos
de madera. Habrá que mantenerla en inmersión a razón
de un minuto por centímetro de grosor; luego se saca y se
deja secar, nunca pegada al suelo, y tapada para que la lluvia no
diluya la cristalización de la sal, pero bien ventilada por
los laterales. Es conveniente que seque varios días o mejor
un mes y tratarla con aceite de linaza y esencia de trementina (proporción
60/40) a la que añadiremos cáscaras de naranja o hierbas
aromáticas.
Josu Jauregi, coordinador de GEA en Euskadi
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La depuración de las aguas procedentes
del uso doméstico y agrícola, mediante plantas acuáticas
emergidas, permite no sólo reciclarla para el riego sino
también generar biomasa, que podrá ser utilizada como
forraje, mulching, paja para tejados, cestería o materiales
para el artesanado. Las lagunas naturales realizan hoy un trabajo
de depuración de las aguas muy importante, desconocido hasta
hace muy poco.
a
laguna de macrophytas es una laguna construida a la escala necesaria
para el tratamiento de un determinado afluente. La elección
de las plantas y de las dimensiones de la laguna dependerá
de las aguas a tratar y de las condiciones climáticas.
El sistema se instalará preferentemente en un terreno ligeramente
en pendiente y por delante de la salida del afluente, de este modo
no necesitaremos una bomba. Por el contrario, en los terrenos planos,
una bomba puede ser indispensable. No habrá que usar toldo
en los terrenos arcillosos, pero en cualquier otro tipo de terreno
habrá que velar por la entanqueidad de los estanques.
Dimensiones de los estanques
Para establecer el número y dimensiones de los estanques,
hay que conocer el volumen del afluente y el número de días
de retención (de 5 a 10 días según la severidad
de las heladas). Los estanques miden 70 cm de profundidad por 1
metro de ancho y la laguna será proporcional a la cantidad
de afluente y determinada en función del clima. Debemos añadir
en el cálculo el volumen de las piedras que introduciremos
en el estanque para el sostén y mejor funcionamiento de las
plantas y del sistema (un 25 % del volumen de más).
Por ejemplo: para un afluente de 100 litros al día, si
retenemos el afluente durante 5 días, el volumen necesario
será de 500 litros=1/2 m2=500.000 cm3. La anchura por la
profundidad de los estanques equivale a 70 cm x 100 cm= 7.000 cm2.
Necesitaremos entonces una laguna de 500.000 cm3/7.000 cm2= 71 cm.
Si añadimos el de las piedras (25 %), el volumen de los estanques
se elevará a 625.000 cm3. La anchura segurá siendo
de 100 cm y la profundidad de 70 cm. Por el contrario, la laguna
se ampliará aquí a 625.000/7.000 = 89 cm.
Si los estanques son de cemento, deberemos llenarlos de agua y
vaciarlos antes de meter las plantas. Una vez que estén listos,
colocaremos en el fondo una capa de piedras grandes de 20 a 30 cm
de diámetro. Después las plantas emergidas con rizomas,
que mantendremos sobre la capa de piedras del fondo, ayudándonos
de otra capa de piedras medianas (de 10 a 15 cm de diámetro).
Esta capa deberá medir en total unos 20 cm de profundidad.
Tipo de plantas
Las plantas se colocan por grupos de la misma especie. Sus tallos
se recortarán para el trasplante, dejando suficiente altura
como para que sobrepasen el nivel del agua. Si las plantas se recubren
de agua antes de que desarrollen las raíces, se pudrirán.
También hay que tener cuidado de que el agua penetre lentamente
en los estanques. Si al principio no disponemos de muchas plantas,
las repartiremos por el espacio que queremos que colonicen. El mejor
momento para plantar las especies acuáticas es el mes de
julio, fuera de los meses calientes estas plantas pueden morir con
el transplante.
En el primer estanque, la cuba de mezclado no tiene plantas, sirve
para mezclar las aguas antes de penetrar en el sistema y decantar
los residuos más solidos. Al principio del recorrido implantaremos
el carrizo (Phragmites), seguido de la espadaña (Typha latifolia),
los juncos (Scirpus lacustris), otros juncos (Juncus effusus), castaña
caina (Eleocharis palustris), patata de agua ( Sagittaria latifolia)
y al final del recorrido el lirio acuático (Iris pseudoacorus),
esta planta es antibacteriana y destruye las bacterias patógenas
que podrían haber sobrevivido a todos los otros tratamientos.
Si el agua es muy salada, instalaremos en cabeza del circuito
un estanque/cubeta de una profundidad de 50 cm y de una longuitud
proporcional al volumen del afluente (por un día de retención).
Esta cubeta se llena de arena y de gravilla hasta arriba y se planta
Salicornia (herbacea y fruticosa) y Salicornia grande (Artrocnemum
glaucum), esta última se utiliza si el afluente está
particularmente cargado de sal. Estas plantas no se comercializan,
para procurarlas hace falta extraerlas de marismas naturales. Podemos
comprar las otras plantas en viveros de plantas acuáticas
o cogerlas en la naturaleza. Algunas pueden igualmente sembrarse
(juncos, castaña caina, patata de agua, lirio acuático).
Comenzaremos la siembra fuera de los estanques, en cajas de madera
llenas de una mezcla de arena y compost muy húmeda y puesta
a pleno sol. Antes de colar las plantas jóvenes en las piedras,
esperaremos a que tengan una altura que sobrepase el nivel del agua
de los estanques.
Funcionamiento del sistema
Una vez que las plantas estén bien instaladas, estarán
preparadas para el funcionamiento correcto del sistema. Las plantas
acuáticas extraen del agua las materias en suspensión
en relación a sus necesidades de crecimiento. Para incitarlas
a consumir realizaremos podas. En clima frío se miendan dos
podas al año. La primera poda al final de la primavera (en
todo caso antes de la aparición de las yemas), la segunda
al final del otoño y principio del invierno, antes de que
las partes muertas de las plantas caigan al agua y evitar así
un estancamiento del fondo con fermentación anaeróbica
y malos olores. Las podas se realizan ligeramente por encima del
nivel del agua de los estanques, la biomasa así producida
es un recurso a utilizar. Tener cuidado al cortar las plantas que
no caigan al agua. Al cabo de cierto tiempo, cuando el sistema está
ya bien desarrollado, la proliferación de las plantas puede
ser tan grande que tengamos que retirar rizomas. Para ello vaciaremos
los estanques y los cortaremos, pudiéndolos introducir en
medios naturales con necesidad de plantas acuáticas, venderlas
o utilizarlas como forraje.
Gestión de los estanques
El suero y las aguas grises penetran en la cuba de mezclado donde
se juntan convirtiéndose en un afluente homogéneo.
Una vez que la cuba esté llena, el afluente pasa al primer
estanque. El año de puesta en servicio del sistema, si las
plantas son todavía demasiado bajas en relación al
nivel normal de agua, deberemos regular el nivel de agua más
bajo a fin de evitar que se ahoguen; esto es muy importante para
que las plantas puedan instalarse.
A fin de reducir la formación de limo en el fondo de los
estanques y de ofrecer a las plantas una alternancia de agua baja/en
seco que favorezca su crecimiento, deberemos durante el verano y
el otoño, una vez por mes, vaciar completamente el agua de
los estanques durante un periodo de un día como mínimo
y una semana como máximo.
Esta alternancia de agua baja/ en seco estimula la proliferación
de bacterias aeróbicas que viven en las piedras y las raíces.
Estas participan activamente en la descontaminación de los
afluentes gracias a su consumo de residuos (el limo) provinientes
de una descomposición efectuada por microorganismos anaeróbicos.
Sin esta precaución habría que limpiar manualmente
los estanques al cabo de unos años.
En primavera, para dar fuerza a las plantas, prepararemos un abono
líquido (purin) de animal (cabras), de consuelda u ortigas,
que distribuiremos en todos los estanques antes de poner en marcha
de nuevo el sistema de lagunaje. Si fuera necesario añadir
plantas, lo haremos cuando el estanque esté en seco, apartando
las piedras para llegar al nivel entre las grandes y medianas, allí
donde pueden plantarse nuevos rizomas.
Las plantaciones
Se efectúan en el sustrato que ha sido colocado sobre el
fondo de la laguna, justo en el momento de proceder al llenado de
los estanques. Los rizomas se plantan cada 50 cm, a algunos cms
de profundidad en cortes realizados con la azada (planta por planta)
o mecánicamente (surcos paralelos que después se cierran).
El periodo más favorable para la plantación es la
primavera.
Emilia Hazelip, agricultora sinérgica.
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