REVOLUCION INTEGRAL EN LA EMPRESA:
la economía al servicio de la
persona

Tras el derrumbe de los países comunistas, el planeta entero ha abrazado el modelo capitalista que disfraza sus injusticias bajo la máscara de la libertad de mercado. El gran capital domina no sólo la objetivida gracias a los medios de producción sino la subjetividad merced al control de los medios de comunicación e información. Y llega el tiempo en que las mismas compañías, el campo y las ciudades serán propiedad indiscutible de la banca. El capital convierte en irrecuperable la naturaleza y descarta progresivamente al ser humano, para ello cuenta con tecnología suficiente. Mas la irracionalidad y la falta de humanismo del esquema actual lleva a su saturación y crisis mundial, inevitable si no nos sacudimos la idea de que no existe alternativa. Presentamos en primicia la Empresa Integrada del español Montero de Burgos, modelo de vanguardia inspirado en la Naturaleza.

nte el fracaso socioeconómico hay quien ha formulado alternativas científicas, modelos económicos rigurosos para sustituir un sistema inhumano. Rendimos un homenaje desde La Osa a José Luis Montero de Burgos, ingeniero de montes español recién fallecido, que nos ha legado treinta y cinco años de investigaciones para crear un nuevo modelo integral y humanista que corrija los errores del actual sistema socioeconómico: la empresa integrada. Fue su deseo que el ser humano se reconozca en su integridad y recupere la capacidad de decidir, algo que defendió despertando conciencias en multitud de conferencias ante catedráticos de universidades españolas, europeas y sudamericanas y que finalmente recogió en su libro Empresa y Sociedad, una visión de vanguardia que careció del apoyo de las instituciones, que al final de su vida le dieron la espalda.

Revolucionario fue el planteamiento que José Luis Montero de Burgos hizo de la empresa al cerciorarse en sus investigaciones empíricas del elevado nivel de conflictos existentes entre trabajadores y empresarios. Concluyendo que se trata de una estructura depredadora asentada sobre el dinero en la que los valores humanos han perdido toda relevancia. Absorbido por el trabajo, la competitividad y el único aliciente de ganar más y más dinero, el ser humano se olvida de sí mismo y se fragmenta, actuando sólo como un ente productivo. Perder su integridad es el precio que debe pagar por el desarrollo.

Treinta y cinco años de trabajo como asesor de ICONA le sirvieron para desvelar desde dentro los errores del actual sistema socio-económico y analizar las consecuencias a las que nos lleva el desarrollo de la economía occidental. Un modelo que además de invalidar al ser humano como tal, ha generado un potencial destructivo del medio ambiente que el propio hombre ya no es capaz de controlar. Y aunque la postmodernidad ha cuestionado incluso las bases del conocimiento científico –afirmaba este visionario del siglo XX- aún no hemos resuelto nuestros problemas más importantes. Por ello se afanó en sintetizar y dar a conocer un nuevo modelo de organización que cuestiona el origen del mal funcionamiento empresarial: la propiedad. «No existe democracia económica. En la democracia actual se usa la libertad para delegar la responsabilidad, mutilando como tal al ser humano y deshumanizándolo».

Fundamentos de la empresa integrada

Realizando un trabajo de campo en el bosque para calcular el rendimiento del agua, se dio cuenta de que las plantas funcionan como el ser humano, las hay depredadoras, parásitas y simbióticas -aquellas que se ayudan y benefician entre si- y en éstas se basó para desenredar la madeja que ni el capitalismo ni el comunismo han sabido hilar. Se dio cuenta de que faltaba la simbiosis entre el inversor y el trabajador. Así que al tratar de superar los errores de fundamento del capitalismo y el comunismo, Montero de Burgos se adentró en lo que llamó capitalismo humanista o civilizado, “aquél que propicie una empresa de hombres-socios será el verdadero socialismo en libertad”. En la empresa integrada todos los miembros son socios de la misma para que ninguno pierda su condición de ser que decide. El fundamento del poder empresarial está ahora en el riesgo o grado de responsabilidad y compromiso que cada uno asume, no en la propiedad de los medios. Y apunta Montero de Burgos, señalando otra de las injusticias del viejo paradigma, que si el trabajador corre un riesgo y no tiene poder para controlarlo porque otro decide por él (el empresario) éste otro le estará dominando. Ahora el poder ha de ejercerlo la persona o comunidad a la que afecta el problema, de tal manera que el que arriesga o se involucra, decide. Lo que exige crear maneras de distribuir el poder a través de estructuras decisorias que permitan a cada persona decidir de acuerdo a sus circunstancias.

Y basando el poder en el riesgo de la empresa, la responsabilidad de sus miembros fundamentaría la gestión. Por un lado está el riesgo que asume el que aporta el capital, que le da derecho a decidir. Y por otro el riesgo del trabajador, a quien también afecta el fracaso y éxito de la empresa, compromiso que le da derecho a gestionar. Con el tiempo, el inversor recuperaría el capital, luego su poder de gestión disminuiría y el trabajador se involucraría más y más, luego aumentaría su poder de decisión. Ambas tendencias son coherentes y para que la empresa evolucione óptimamente tendría que darse la máxima integración de inversores y trabajadores y, por ende, se lograría la democratización.

El ser humano no es propiedad de nadie
Consideró imprescindible una revisión radical de la democracia que cuestione la titularidad de los medios de producción. Propiedad que el actual modelo empresarial hace recaer en el dueño de estos medios, quien ejerce el poder sobre bienes y personas. Mas para Montero de Burgos, defensor a ultranza de los valores humanos, la propiedad de los seres humanos es totalmente antinatural, es esclavitud, sin embargo el hombre delega su responsabilidad y capacidad de decisión en el empresario. “El error radica en que el propietario de los bienes, el dinero, los edificios, máquinas o cosas ha de tener poder sobre las personas. Pero la empresa integrada concibe la propiedad de forma que inversores, trabajadores, consumidores y comunidad social encuentren criterios objetivos y humanamente aceptables en la gestión y distribución de los bienes de la tierra”.

Esta idea revolucionaria da la vuelta a la propiedad, propiedad que ya no se apoya sobre los bienes o las cosas sino en la armonización de los intereses capital-trabajo. Y como ninguna asociación tiene propietario, la empresa sería la propietaria de los medios de producción. Al constituirse como la aportación del capital y del trabajo, que no pueden ser propiedad de la empresa, se adquieren derechos a la renta estimulantes para ambas partes. El poder se vincula al riesgo empresarial y no al poder sobre las personas, la propiedad de las cosas y la renta de la empresa. Vinculando el derecho de decisión al riesgo y a su cuantía, el que más arriesga tiene mayor influencia ya que el que menos arriesga podría tomar decisiones inadecuadas.

Coherencia con la naturaleza
Montero de Burgos quiso aportar soluciones y dejó en sus escritos los criterios para crear la empresa integrada, incluyendo el contrato, la regulación laboral y las fórmulas matemáticas para llevar el modelo a la práctica. Sintetizó una hipótesis adecuada al ser humano y coherente con la forma en que la Naturaleza ha concebido la apropiación de recursos. Al observar la Naturaleza, vio que los seres vivos cogen lo que necesitan para sobrevivir sin alterar su equilibrio. El caso del aire es muy orientativo: cada uno toma el aire necesario para respirar y vivir, a nadie le pertenece pero todos hacemos uso equilibrado de él, se trata de un bien natural que no se puede capitalizar.

El paso previo para recorrer el camino de la empresa integrada es conocer lo que somos, libres y conscientes de nuestra integridad; ejerciendo nuestra capacidad de decisión. Para Montero de Burgos el respeto es la manera humana de obedecer y propone la relación de socio como el contrato digno del ser humano. Para que el poder se califique de humano ha de ser poder por delegación explícita, nada parecido a ese poder lo pueden originar los medios productivos. Los intereses del que manda y del que obedece deben de estar armonizados. Si lo que se manda es bueno para el que da la orden ha de ser bueno para el que obedece y si resultase malo para el que obedece ha de ser también malo para el que manda. Por lo tanto, el que manda debe rendir cuentas de su gestión al que obedece, quien le permitió, delegando, ejercer el poder que ostenta.

De todo ello Montero de Burgos deriva el poder de autogestión o derecho que tiene toda persona a decidir en los asuntos que le conciernen, que en la empresa integrada tienen tanto los trabajadores como los inversores. El objetivo final, la armonización de intereses o como recalcaría Montero «Lo que vaya bien para la empresa ha de ser bueno para todos y lo que vaya mal ha de ser malo para todos. Así se hace posible la existencia de un poder humano, base de la empresa-sociedad democrática a la que aspiro».

Mar Lana

Un cambio social convincente, libre y eficaz

Montero de Burgos considera que un cambio social digno del ser humano ha de tener tres características: ha de ser convincente de manera generalizada, no impuesta por la sola razón de que así le parezca a sus promotores. Ha de ser libre, asumida por el que quiera, y el que no lo quiera que se margine de ella. Y ha de ser eficaz, que resuelva el problema de manera que a los que la rechazaron no les quede otra alternativa que incorporase a ella si quieren prosperar. «Sólo una revolución convincente, libre y eficaz puede ser digna del ser humano. Hoy se habla de liberación, pero la primera liberación que el hombre necesita es liberarse del poder de las cosas, algo que hay que hacer de inmediato. Lo importante no es a quién entregamos el poder sino cuestionar ese poder. Quitar el poder a las cosas y entregárselo a la persona, empezando por uno».

Empresa Capitalista
Empresa Integrada
  • El poder se asienta sobre el dinero y los medios de producción.
  • El que tiene el dinero (inversor) tiene poder de decisión sobre el trabajador y los medios de producción.
  • El capitalismo utiliza al hombre como si fuese un simple objeto de decisión al que hay que manejar hábilmente.
  • El ser humano deshumanizado, fragmentado de la totalidad.
  • El trabajador obedece y el empresario manda.
  • El que manda no da cuentas al que obedece.
  • La competitividad es el motor de la socioeconomía.
  • Todo se valora en dinero, incluso el arte y la creatividad.
  • Lo que vaya bien para la empresa ha de ser bueno para todos y lo que vaya mal, malo.
  • Simbiosis entre inversor y trabajador, intereses armonizados.
    El hombre es socio de la empresa y no pierde la condición de ser que decide: capitalismo humanizado.
  • El poder empresarial se fundamenta en el riesgo, grado de responsabilidad o compromiso que cada socio asume.
  • El poder lo tiene la persona a quien afecta el problema.
  • El poder se reparte en estructuras decisorias.
  • A mayor riesgo mayor poder de decisión.
  • Cuando el inversor recupera el dinero del beneficio de la empresa decrece su poder de gestión. El trabajador, que arriesga más con el tiempo, va ganando poder de gestión.
  • Se busca la máxima integración de todos los miembros: democratización.
  • La propiedad de los bienes es de la empresa integrada.
  • Las personas adquieren derechos a la renta de la empresa dependiendo de su riesgo.
  • Autogestión: derecho a decidir sobre los asuntos que a uno conciernen.

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